Opinión

El llamado es a replantear la forma en la que estamos participando en los procesos de construcción de la ciudad

El llamado es a replantear la forma en la que estamos participando en los procesos de construcción de la ciudad

Opinión de Javier Morales, Consejero y Director Ejecutivo de Fundación Junto al Barrio.

13-11-2019

Como miembros de la fundación y de la sociedad civil, en parte, somo responsables de no haber sido lo suficientemente fuertes, capaces o propositivos en instalar la problemática de los barrios críticos y vulnerables en la opinión pública, afectados por la segregación y fragmentación que existe en la ciudad. Así también, con los conflictos de cohesión social, en donde no nos estábamos sintiendo parte de la construcción de la ciudad en la que vivimos.

Fallamos en no llegar a tiempo con las soluciones y propuestas, o en no haberlas comunicado con mayor énfasis para que fueran escuchadas. Dicho diagnóstico, nos exige también ser parte de la solución, en un momento trascendental en el que la sociedad civil toma un rol importante al encontrarnos con un movimiento inorgánico, en el que los interlocutores tradicionales que canalizaban el descontento ya no son los mismos. Es en este escenario, donde la sociedad civil y las fundaciones adquieren un rol que pueda buscar canalizar el descontento, transformándolo en propuestas y políticas públicas que logren hacer frente a la cantidad de dificultades y brechas que tenemos en nuestras ciudades.

Desde nuestra perspectiva proponemos una reflexión en dos términos. En primer lugar, el estallido social es un llamado claro de una necesidad por participar de una manera distinta, reconociendo que los espacios anteriores de participación fueron completamente insuficientes. Al igual que sus interlocutores que no le dieron importancia ni relevancia a lo que se podía lograr involucrando de manera efectiva a las personas en los procesos de construcción de la ciudad. Debemos replantear la forma en la que estamos participando en estos procesos, desde los programas y políticas de regeneración urbana o de acceso a la vivienda, hasta los instrumentos de planificación territorial.  

La segunda reflexión, es que ante una posible nueva política de redistribución de los recursos, ésta debe destinarse de forma urgente y prioritaria en los barrios que están en abandono por parte del Estado. Son cerca de 400 los que viven con problemáticas de segregación urbana, de acceso a transporte y a equipamiento comunitarios, y que tienen un tejido social completamente fragmentado y sufren cada día los efectos de las balaceras y el narcotráfico. Barrios que viven la mayor cantidad de angustias, sensación de abandono y abuso constante.

Cualquier agenda que el Consejo proponga, debe incorporar las miradas y diagnósticos y propuestas que ha hecho la sociedad civil, quienes desde hace tiempo trabajan estas temáticas y pueden proponer y aportar para que las soluciones sean situadas y respondan a lo que la ciudadanía hoy está demandando.