Columnas del Presidente

Desafíos emergentes para las ciudades chilenas

Desafíos emergentes para las ciudades chilenas

Opinión de Sergio Baeriswyl, presidente del CNDU.

16-01-2019

El cambio y las transformaciones son inherentes a la ciudad. Desde su origen hasta nuestros días, han estado en permanente cambio, demostrando una extraordinaria capacidad de adaptación a los nuevos requerimientos de tipo tecnológico, político, cultural y económico. De alguna forma, las ciudades han logrado casi siempre sortear las dificultades y enfrentar los nuevos desafíos, no siempre de la mejor manera pero, aun en los peores casos, de una forma que les permite seguir siendo el lugar predilecto para vivir.

Así lo demuestra el crecimiento continuo de la población urbana en el mundo y también en Chile, donde más del 87% de su población viviendo en ciudades. Pero para que las ciudades puedan mejorar y adaptarse adecuadamente a los cambios, es necesario anticiparse y detectar oportunamente los desafíos que emergen. Recientemente el Consejo Nacional de Desarrollo Urbano, anunció la necesidad de internalizar en la discusión de las ciudades cinco grandes desafíos en fase de desarrollo temprano, o que simplemente no han entrado a la agenda de los planificadores.

Uno de ellos es el acelerado envejecimiento de la población chilena. Según las estimaciones de la OCDE, el 43% de los chilenos seremos adultos mayores al año 2050, lo que implica preparar desde ya nuestras ciudades para que sean lugares más amables con una población que tendrá condiciones de movilidad, contacto social y necesidades habitacionales diferentes.

Otro tema emergente es la presencia de migrantes, que traen nuevas formas de expresión cultural, nuevas formas de habitar, que enriquecen nuestra sociedad, y que deben ser integradas a las políticas urbanas para evitar procesos de segregación, aislamiento cultural o discriminación.

Un tercer desafío para las ciudades chilenas es lograr considerar en su diseño la perspectiva de género. Existe abundante evidencia que demuestra que las mujeres utilizan de manera diferente los espacios públicos, el transporte, y que tienen una mayor preocupación por la seguridad, con justa razón. Vivimos un contexto donde el movimiento feminista ha tomado fuerza, presentando una oportunidad para revisar la forma en la cual estamos construyendo las ciudades.

El Consejo destaca también la necesidad de crear nuevas herramientas, para enfrentar los rápidos cambios tecnológicos, que están entregando mayor inteligencia a la ciudad. Los vehículos autónomos, la electromovilidad, la diversificación de las redes y servicios de transporte, las múltiples aplicaciones y tecnologías de la información y comunicación,  entre muchos otros aspectos propios de la revolución tecnológica, son solo algunos de los muchos ejemplos existentes.

El quinto desafío es, también, el más urgente. El cambio climático será especialmente severo con nuestra geografía y con nuestras ciudades. No por nada, Chile se ubica dentro de los 11 países más expuestos a amenazas naturales a nivel mundial, según el Risiko-Index de Alemania, y sabemos muy bien, que las pérdidas de vidas humanas y de bienes en una catástrofe,  se producen mayoritariamente en nuestras ciudades. Para ello hemos puesto en marcha un grupo de trabajo sobre riesgos y cambio climático, integrado por diferentes especialistas, el cual tiene la tarea de proponer cambios urgentes a nuestra normativa urbana, para preparar mejor nuestras ciudades frente a las amenazas naturales y mejorar su resiliencia.

Las ciudades chilenas tienen aún muchos desafíos pendientes, pero para avanzar de manera integral en el desarrollo de ellas