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CNDU expone en comisión de Vivienda y Urbanismo de la Cámara sobre Integración Social

CNDU expone en comisión de Vivienda y Urbanismo de la Cámara sobre Integración Social

08-03-2019

El miércoles 6 de enero, Sergio Baeriswyl (presidente del CNDU) y Pilar Giménez expusieron las propuestas del Consejo sobre Integración Social, en el marco del proyecto de ley de Integración Social y Urbana presentado por el ministerio de Vivienda y Urbanismo.

En una jornada que partió a las 15.30 de la tarde en la Cámara de Diputados, Sergio Baeriswyl y Pilar Giménez expusieron el documento de propuestas de integración social desarrollado por el grupo de trabajo del mismo nombre durante el año pasado. En la presentación, donde también se hizo énfasis en la diversidad y transversalidad del CNDU, los actuales líderes del Consejo dieron además su opinión sobre el proyecto de ley presentado a finales del año pasado por el ministerio de Vivienda y Urbanismo y recibieron las preguntas de los legisladores presentes.

«El desafío de la integración social es gigantesco, no lo podremos resolver en dos, cuatro ni cinco años. Es tan profundo el proceso de desarticulación que hay en la ciudad producto de la segregación que esto es una carrera de fondo. . Y requiere cambiar muchísimos instrumentos. No solamente la Ley General de Urbanismo y Construcción. Creemos con mucha modestia que nuestra propuesta es el primer paso de un trabajo del Consejo consistente en reforzar y crear nuevos instrumentos para la integración social en los próximos diez años, por lo menos. Y creemos que este proyecto de ley va en esa línea», explicó Sergio Baeriswyl.

Por su parte, Pilar Giménez, secretaria ejecutiva del CNDU, declaró que el proyecto de ley presentado por el MINVU «está en línea con la Política Nacional de Desarrollo Urbano. En parte porque el primer capítulo de la Política es la integración social, y hay una serie de medidas propuestas ahí que están siendo muy coherentes con lo que plantea el proyecto de ley. Tuvimos la oportunidad de poder interactuar con el equipo ministerial que estaba elaborando el proyecto de ley, y en esa interacción pudimos nutrirnos de los acuerdos y consensos que ya están en la Política».

Luego de una completa exposición, vinieron las preguntas de los parlamentarios, diálogo que se reproduce a continuación:

El primero en tomar la palabra fue el diputado Pablo Kast:


— Quiero preguntar, el cargo de consejero que ocupa el presidente de la comisión de Vivienda y Urbanismo, ¿es una participación delegada en la persona o al cargo? ¿Existe la posibilidad de que parlamentarios de la comisión representen al presidente?

Lo segundo, preguntarles si es que esto que hoy plantearon esta concordancia con la ley, es producto de un proceso que viene de varios años atrás o es una evaluación que hicieron ustedes en los meses que llevan en el cargo.

Responde Sergio Baeriswyl:
— En atención a las dos consultas, de acuerdo al decreto, la pertenencia y el estatus de miembro de derecho pleno es para el presidente o su representante. El presidente tiene la potestad para poder dejar en representación a quien el presidente estime conveniente. No es personal. 

Respecto de lo anterior, es muy importante la pregunta respecto de si esto es un trabajo reciente o es la maduración de un trabajo que, yo diría, tiene su trabajo embrional en la elaboración de la Política Nacional de Desarrollo Urbano. Ahí estamos hablando de casi ocho años de esfuerzos. Sería impropio y pretencioso decir que el consejo ha elaborado esta propuesta tan en profundidad y en coherencia con el proyecto de ley en este poco tiempo. Afortunadamente es la maduración de un proceso de varios otros informes que hizo el período anterior del Consejo sobre integración social. Tuvimos la extraordinaria oportunidad a través del MINVU de proporcionar toda esta información para la construcción del proyecto de ley. Es un proceso de maduración y enriquecimiento que es muy oportuno para el país. 

Luego vino el turno del diputado Guillermo Teillier:


— Me llamó la atención lo que usted dijo al comienzo de su presentación, de que «aquí estamos dentro de un proceso de muchos años para solucionar el tema de la segregación». A mí me da la sensación, de que avanza sobre un trasfondo que es la necesidad de solucionar el tema de la falta de viviendas. Actualmente me toca trabajar en un distrito altamente segregado, entonces choca la posición entre el ministerio en reuniones con asambleas, choca este concepto de establecer lugares de integración con el de la gente que tiene la urgencia y que lleva diez, doce, o hasta veinte años organizando un comité, tratando de tener acceso a una vivienda. Cuando ellos están en un comité la solución va a ser para todos, o para los que cumplan los requisitos. En el caso de la vivienda integrada, las soluciones son individuales, y ellos no eligen donde van, poco menos que los eligen seguro de acuerdo a un criterio. Y en ese sentido hay cierta contradicción, gente que no entiende y otra está acicateada por la urgencia de cuándo va a tener vivienda, porque ellos viven de allegados y ellos tienen allegados a su vez, por la cantidad de años que llevan tratando de conseguir una vivienda. Entonces, cuando usted habla de muchos años, yo me imagino que esto va a seguir por un tiempo, construyéndose un proyecto integrado, pero al mismo tiempo otros proyectos, de carácter social, que a lo mejor no cumplen los mismos requisitos. Entonces, digo yo, no se podría de alguna manera trasladar este mismo concepto que se da a los proyectos integrados a los proyectos que están aspirando estos sectores.
Ahora, como son sectores que tienen menos recursos, indudablemente que muchas veces no le van a convenir a una empresa constructora esas personas porque no tienen los medios. Y como la integración se va dar solo en un 25, 30% de estos proyectos, van a elegir siempre a los que tengan las posibilidades y una cantidad muy grande quedará abajo. Entonces, como son muchos años para solucionar el tema de la vivienda en general, y de la segregación especialmente, pudieran también producirse distorsiones en relación a un sector que va a ser doblemente segregado, y de alguna manera esto ocurre, el caso del aeropuerto de Cerrillos, por ejemplo. Todas serán proyectos integrados. No sé si han pensado en cómo solucionar esta inquietud ciudadana, y que a nosotros y al Minvu nos pone en aprietos para explicarlo. 

Se habla de que los proyectos se hagan donde hay servicios, nudos de transporte, terrenos muy caros, preciados. Y si uno ha leído la prensa en estos días, con el anuncio de una línea de metro, ya están comprados todos los terrenos. Por ejemplo, ahí en Pedro Aguirre Cerda había una gran resistencia a los edificios en altura, pero ya las inmobiliarias compraron todo alrededor del metro, y van a empezar a hacer edificios. Entonces aquí se decía que tiene más atribuciones el Minvu, lo que me parece bien. Pero esas atribuciones alcanzan para armar un proyecto sí o sí en estos lugares o tiene que competir con la empresa. Lo ideal sería que se asociaran, pero va a ser mucho más rentable un edificio de unos cuantos pisos, unos cuantos departamentos caros en esos lugares. Pero la gente reclama mucho y dice bueno, si estos sitios están todos comprados. 

Responde Sergio Baeriswyl:
— La estrategia de la política habitacional histórica, y por eso muchas veces se le ha llamado, peyorativamente «viviendista», trajo como consecuencia el escenario que hoy tienen las ciudades, donde tenemos ejemplos grandes explanadas alejadas del transporte y de los bienes y servicios de la ciudad, fue la propia política pública la que detonó un problema que hoy se trata de resolver. Nosotros asumimos la tarea de decir: hay un decreto 19 que, efectivamente, se asigna como premio bajo ciertos requisitos de localización, lo que es muy bueno y ya tiene varios años de aplicación. Hay otros subsidios como el DS49 que son para viviendas gratuitas que el Ministerio va a seguir entregando y que nosotros entendemos que esta herramienta de la integración social o de las zonas de integración social viene a diversificar las herramientas que tiene el Ministerio para hacer política pública. Nosotros asumimos como Consejo Nacional de Desarrollo Urbano que esta propuesta de integración social no reemplaza  las otras alternativas de acceso a la vivienda que tiene el Minvu. Y probablemente todo el trabajo de los comités seguirá operando y funcionando, lo que pasa es que esto diversifica, atenúa el impacto que tiene solo la localización de viviendas vulnerables en zonas periféricas, que es el resultado que se ha dado con las políticas tradicionales. Nuestro plan es ambicioso y en los próximo años habrá que seguir desarrollando nuevas estrategias. Ahora partiremos con un segundo grupo de trabajo en el Consejo Nacional de Desarrollo Urbano para profundizar en la política de integración social, porque creemos que todavía es insuficiente. 

Continúa Pilar Giménez:
— Hoy hay zonas de la ciudad que están bien localizadas. Y no me refiero al centro mismo de la ciudad, me refiero por ejemplo en Santiago a comunas pericentrales, como Quinta Normal, San Miguel, La Cisterna, comunas donde esta costando mucho hacer proyectos de vivienda socialEn comunas pericentrales no se está desarrollando vivienda social, las comunas están bajando sus densidades, bajando las alturas en zonas cercanas al metro y eso también está pasando en regiones. Zonas donde uno dice que se podría desarrollar, que es un buen lugar para vivienda social, no se desarrolla. Entonces esta herramienta de las zonas de integración social lo que hace es decir cómo en una zona bien localizada, como alguna de las comunas que mencioné, sí se pueda hacer vivienda social. Y entonces, por eso, generamos estos incentivos.  Pero, al mismo tiempo, yo entiendo su inquietud de qué hacemos con toda la vivienda que se sigue construyendo en zonas que no son tan adecuadas o que ya se construyeron, o que son deficitarias en cuanto a su set de equipamientos. Entonces aquí está este otro grupo de propuestas, que es para subir el estándar de esta zona. Como estas personas ya están viviendo ahí y no las podemos sacar, lo que vamos a hacer es llevar todos los beneficios de la ciudad a esas zonas. 

La última pregunta es de la diputada Érika Olivera:
— Me gustaría preguntar si esto de los beneficios tributarios y todo lo que ustedes presentan acá, que me parece algo súper bueno para la gente que lo quiera tomar… No sé si se ha hecho un plan piloto, son propuestas… ¿Cómo lo ven ustedes? Porque cuando uno recorre el distrito, al igual que en del diputado Teillier, en mi distrito hay muchas familias que llevan 22 años esperando una vivienda, entonces cuando uno se encuentra con esta gente que lleva 22 años esperando me da vergüenza, cuando la gente me empieza a contar todo lo que ha tenido que pasar y no hay ninguna autoridad que les dé una respuesta clara, uno dice por qué. Entonces, claro, todo lo que se presenta se ve súper lindo, súper bueno, ojalá resulte, pero uno también tiene que ser sincero, y cuando uno recorre los distritos y se da cuenta de que no hay terrenos, que los suelos son caros, que a Vitacura y Las Condes es imposible optar… Al final uno dice, ¿es real lo que estamos escuchando? ¿Hay alguna posibilidad para no seguir diciéndole a la gente tenga fe, tenga esperanza de que tendrá su vivienda? Me gustaría preguntarles si creen que en algún momento encontraremos solución para esas personas. 

Responde Sergio Baeriswyl:


— Sería muy pretencioso, como presidente del CNDU, afirmar que con este documento de propuestas, más el proyecto de ley, se puede decir que esas más de 400.000 personas que hoy no tienen casa la tendrán en breve. Porque, efectivamente, es un problema híper complejo. El CNDU no tiene una varita mágica para solucionarlo. Lo que nosotros sí pensamos es en diversificar las herramientas, diversificar los instrumentos para que este «mecánico» tenga más opciones para solucionar el problema. Y creemos que el incentivo del arriendo protegido es un tema muy importante. En Europa gran parte del déficit se ha resuelto no con la propiedad de vivienda, sino con el arriendo, y países como Alemania aún tienen déficit habitacional, lo que pasa es que el nuestro proporcionalmente es más doloroso, y una de las soluciones potentes ha sido el tema del arriendo. Estas zonas de integración social no son un invento criollo; se han implementado en Estados Unidos, y en otras partes también, y con resultados bastante buenos. Nosotros tenemos esperanza de que esto no va a resolver el problema pero ayudará a atenuarlo. Difícilmente alguien podrá decir con certeza cuánto nos vamos a demorar, porque a lo mejor el déficit cuantitativo en Chile se puede solucionar, pero la integración social se va a demorar mucho más. Porque hay una segregación consolidada en algunos barrios que requiere de procesos muy lentos de reingeniería y para poder integrar a esas personas al sistema.