Gobierno de Chile

Consejo Nacional de Desarrollo Urbano

Reflexiones de Patrimonio – Villa San Luis

 

A través de dos columnas de opinión a cargo de dos instituciones Consejeras del CNDU, la Pontificia Universidad Católica y la Universidad de Chile, se muestra a continuación una mirada respecto a la reflexión por el tema Patrimonial en Chile y la contingencia de la Villa San Luis.

En febrero de este año comienzan las gestiones de declaratoria, atendiendo más que a su valor arquitectónico y urbano a su valor histórico.

¿PATRIMONIO PARA QUIÉNES?

Macarena Ibarra, del Instituto de Estudios Urbanosy Territoriales Pontificia Universidad Católica de Chile.

La declaratoria de monumento nacional de la Villa San Luis pone al descubierto lo complejo que resultan los procesos de patrimonialización y la estrecha relación que ello guarda con la planificación urbana. Por una parte, la declaratoria reconoce los atributos de una propuesta arquitectónica, social y urbana y, por otra, exhibe su complejo vínculo con las funciones de una ciudad diferente a la que vio nacer el proyecto casi cinco décadas atrás. Y, más allá de los vacíos que deja la institucionalidad o las debilidades de los mecanismos legales, plantea de fondo un problema conceptual que implica avanzar desde un ¿qué es patrimonio? hacia un ¿para qué y para quiénes? El proceso de patrimonialización, es decir, la decisión por parte de una comunidad de proteger un bien implica un proceso de reconocimiento y de sentido, y de acordar un nuevo uso que tiene que ver con el nuevo significado que adquiere un lugar y que ha sido “re significado” por una generación. Lo central que pasa a ser el uso en ese proceso de resignifícación explica por qué el patrimonio más que ser un acontecimiento, es un proceso. El triunfo del patrimonio no termina con su declaratoria, sino más bien con la resignifícación que se le entregue a ese objeto, y con la posibilidad de su nuevo sentido. Resignificar y reutilizar un espacio tiene que ver con esa nueva interpretación y valoración, y con reorientar esa mirada romántica del patrimonio hacia una concepción más viva que haga sentido a los habitantes de una nueva ciudad. Por tanto, el proyecto y uso que se realice en lo que queda de la Villa San Luis es lo que garantizará la conservación y el nuevo sentido del lugar.

 

Notas sobre la Villa San Luis declarada Monumento Nacional

Felipe Eduardo Gallardo Gastelo, Instituto de Historia y Patrimonio, Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile

En febrero de este año comienzan las gestiones de declaratoria, atendiendo más que a su valor arquitectónico y urbano a su valor histórico.

La Villa San Luis es una iniciativa que se remonta, con la adquisición de terrenos, a la presidencia de Eduardo Frei y atraviesa la de Allende y, después, el gobierno Militar, terminándose el año 1975.

De igual manera atraviesa distintas concepciones, desde diseño “delirante” y de avanzada para la época, en un equipo capitaneado por Miguel Eyquem, hasta una concreción más ajustada a las posibilidades reales -diseño CORMU- hasta una parte que diseña un equipo de la PUC.

Es relevante recordar que habiendóse asignado, ocupado y escriturado los departamentos del conjunto SERVIU le traspasa al Ministerio de Defensa/Ejército el conjunto, con lo cuál los habitantes -que ya se habían mudado y contaban con títulos de dominio otorgados por SERVIU- son desalojados y los departamentos destinados a nuevos ocupantes.

Después el Ejército los vende a distintas inmobiliarias las que se encuentran en litigio con los primeros habitantes por la propiedad. Actualmente el conjunto se encuentra abandonado, en estado de deterioro, y sin habitantes.

Las Gestiones de Monumento Nacional

En febrero de este año comienzan las gestiones de declaratoria, atendiendo más que a su valor arquitectónico y urbano a su valor histórico. Esta declaratoria es impulsada por agrupaciones de ex habitantes y apoyada por connotados personajes del ámbito arquitectónico, como Miguel Lawner, grupos de estudiantes, colectivos, entre otros.

Las gestiones son concurrentes (no está claro si anteriores o posteriores, al final el asunto es simultáneo) con el ingreso de un anteproyecto de conjunto de oficinas y comercio de 16 torres de las distintas inmobiliarias propietarias que además proponen una subdivisión predial de la manzana que define un
predio A-1, que es como un 20% de la manzana , incorpora dos bloques (los que se empezaron a demoler, acción que se paralizó) y no está en litigio por la propiedad.

En mayo, los solicitantes de la declaratoria, reducen sus aspiraciones, de la totalidad de la manzana, a una parte menor: el predio 1-A.

En paralelo la municipalidad, en acuerdo con las inmobiliarias, estudia el diseño de un espacio de recuerdo o memoria del lugar, con miras a que el conjunto incorpore una sala de exposiciones subterráneas donde se explique el proyecto original de Eyquem, entre otros aspectos, en síntesis, una suerte de Museo de la ciudad en ese sector.

Y llega la demolición.

La Declaratoria

La demolición de los bloques activa el movimiento de declaratoria se plantea como un acto perentorio para proteger el patrimonio histórico, así se llega a una sesión donde se apura la presentación del expediente respectivo.

Comparecen los profesionales del CMN quienes aportan el relato completo del conjunto con mucho detalle. Comparece la municipalidad de Las Condes que abiertamente reconoce y suscribe el valor histórico del lugar y plantea el diseño del espacio conmemorativo ya citado e informa que esto ya está conversado con las inmobiliarias, y finalmente comparece Miguel Lawner y las agrupaciones encarnadas en una señora que habitó el conjunto y fue desalojada y que otorga un sentido testimonio de su experiencia.

Todo lo anterior en un ambiente crispado por el grupo de ciudadanos con pancartas, megáfono y vítores el frontis de la Biblioteca Nacional y, hay que decirlo, un ambiente de expectación por el desenlace del partido Chile-Portugal, de manera que no se entendía si el barullo era por el partido o por la declaratoria…

La propuesta se vota y aprueba con dos abstenciones, una fundada en que junto con proteger, se debe tener claro cuál será el plan en pos del cuál lo protegido se pondrá en valor.

Se considera positivo que la Municipalidad apoye el sentido histórico del lugar con la propuesta de un espacio de conmemoración pero poco realista la iniciativa, toda vez que el privado -las inmobiliarias propietarias-, si el lugar no está protegido, sea en el PRC, sea en la Ley de Monumentos, no está obligado a ninguna iniciativa.

Igualmente se considera positivo que los solicitantes de la declaratoria la redujeran, del total de la manzana original a un predio más reducido con los dos edificios cuya demolición se había comenzado, el lote A-1.

Hubo consenso respecto a la pertinencia de estar abierto a una propuesta de las inmobiliarias que considere de mejor manera la parte del predio afectada por la eventual declaratoria, más que endilgarle dicha labor al municipio.