Gobierno de Chile

Consejo Nacional de Desarrollo Urbano

Pensando la ciudad: Jóvenes e inmigrantes, los nuevos habitantes de la comun

 

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Fuente: La Tercera

La comuna de Santiago es reconocida en el imaginario colectivo como el epicentro de la actividad comercial, de los edificios institucionales e históricos que circundan el kilómetro cero de la ciudad, la Plaza de Armas, y por un amplio menú cultural gracias a museos e hitos patrimoniales.

“El componente de la renovación urbana de Santiago ha sido doble, uno de familias que han optado por el centro, por la cercanía versus la distancia de vivir en los suburbios, y personas jóvenes que han optado por la infraestructura y vitalidad cultural de Santiago”, describe el arquitecto y presidente del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano (CNDU), Luis Eduardo Bresciani.

Se trata de una zona que tras la Independencia reunía a casi la totalidad de la urbe y que, desde entonces, ha experimentado una serie de metamorfosis, según los urbanistas. De hecho, sólo en el Siglo XX pasó por tres fases: auge como centro de negocios entre los  ‘40 y  ‘60, decadencia con pérdida de población en los  ‘70 y ‘80, y una etapa de revitalización, con la llegada de nuevos residentes, a partir de los  ‘90, lo que ha cobrado más fuerza en los últimos años.

En este sentido, Bresciani precisa que “hasta ahora la tendencia del repoblamiento del centro ha tenido dos componentes: uno de clase media y vulnerable, y otro que ha optado por el centro de Santiago para acercarse a sus trabajos”.

De acuerdo a la Secretaría de Planificación de la  Municipalidad de Santiago (Secplan), la población comunal pasó de 200.792 personas en 2002 a 311.415 una década después. Según cifras del INE, la población creció un 55% entre 2001 y 2015.

Lo anterior se explica, entre otras razones, por la llegada de un mayor número de residentes jóvenes, de entre 20 y 29 años, impulsado por la construcción de edificios de viviendas. Según la municipalidad, en 2002 existían 42.218 departamentos, mientras que 10 años después la cifra se situó en 117.216 unidades. De hecho, si hace una década los edificios representaban el 54% de las viviendas, hoy  es de 77,2%. A lo anterior se suma el aumento de población extranjera, considerando que desde 2007 han llegado cerca de 20 mil inmigrantes a vivir en la comuna.

La ampliación de la capital y el crecimiento de la población son cambios que también han generado un impacto en los ciclos de ocupación del centro de Santiago. La extensión de la urbe se ha traducido en la aparición de “otros centros”, que según los expertos es un fenómeno que se vislumbra en otras ciudades del mundo, donde se han tenido que reconvertir los espacios.

“En todas las áreas metropolitanas las actividades empresariales tienden a buscar nuevos centros, acercándose a mejores niveles de accesibilidad y a sus usuarios. En el caso chileno, la mayoría de las actividades se han trasladado a la zona oriente, donde se han segregado en sectores de altos ingresos”, dice Bresciani.

Desafíos 

Frente a posibles transformaciones en el uso de las edificaciones, como por ejemplo, en el caso de las oficinas, los especialistas plantean algunos desafíos.

“Lo que ha ocurrido en otras ciudades del mundo que han revertido la segregación de las actividades de empleo, es que muchas empresas han optado por  volver al centro histórico a través del reciclaje de oficinas. La segunda tendencia es que los espacios que no se han reacondicionado para volver a traer oficinas, se han transformado en residencias o lugares para la cultura”, comenta Bresciani.

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