Opinión

La mujer en el movimiento Pobladores Ukamau

La mujer en el movimiento Pobladores Ukamau

Opinión de Doris González, vocera movimiento pobladores Ukamau, presidenta Fundación Feman, trabajadora social.

08-03-2019

*Las opiniones vertidas en este espacio son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten, y no representan necesariamente el pensamiento del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano.

La mujer históricamente ha sido parte importante de los procesos de construcción de las organizaciones territoriales y el movimiento de pobladores. Han sido un pilar fundamental, en las tomas de terrenos y en los espacios organizativos, siendo clave en la denuncia y movilización contra la dictadura militar en Chile, por ejemplo. También las mujeres se constituyeron cómo constructoras del tejido social, siendo gestoras de su propio cambio al interior de la organización.

La mujer ha jugado un rol fundamental en la lucha territorial por la vivienda, siendo su prima donna, desde principios de los años 50. Participando de la autoconstrucción de las poblaciones y la conquista de un lugar digno para vivir, cómo defensoras de la democracia.

Nuestra historia no es distinta, como Movimiento pobladores Ukamau. La nuestra es una organización que nace en el año 2011, surge principal y transversalmente de la reivindicación del derecho a la vivienda como problemática urgente a resolver en los barrios y poblaciones donde trabajamos y vivimos cotidianamente. En los cuales tenemos que convivir con un sinfín de problemáticas existentes en nuestros territorios no resueltas por las políticas públicas. Es esta reflexión la que nos lleva a ampliar nuestra lucha más allá de un techo para vivir y que se transforma en la lucha por el derecho a la ciudad. La ciudad como un espacio de encuentro y convivencia de todas y todos. Ciudad que hiperconcentra servicios, instalaciones y espacios en un sector y posterga, marginando a la mayoría de sus habitantes de los beneficios propios de vivir en ella. Es decir, una ciudad no democrática.

Las organizaciones de pobladores están compuestas mayoritariamente por mujeres, pero, paradójicamente, siempre son varones quienes han tenido la conducción y vocería de estas agrupaciones. En ese sentido, Ukamau es una excepción, declarando en sus principios que debido a la deuda histórica que tiene el país con las mujeres, somos nosotras quienes tenemos el rol protagónico en la organización. Ese es el motivo por el cual la dirección de la organización está conducida por mujeres, voceras, dirigentas, quienes encabezamos procesos de articulación de miles familias que ponen sus sueños y esperanzas en el trabajo colectivo que debemos compartir al interior de Ukamau como eje fundamental de nuestro movimiento.

Además, nos hicimos cargo, haciendo carne y realidad el proyecto Maestranza Ukamau, que se enmarca en la política de vivienda en Chile, a través de postulación del decreto supremo 49 “fondo Solidario de Elección de Vivienda”, con características que hace más de 40 años no tenían las organizaciones de pobladores en la construcción de vivienda, debido al nivel de participación que logramos desarrollar en el proyecto, en el barrio. Que una organización social liderada por mujeres decida dónde se emplaza, su diseño, haga la gestión técnica, social y política, y participe en su ejecución y construcción es un hito inédito, que permite que los pobladores se queden en su comuna de origen, Estación Central.

Un diseño de vivienda que, vale decirlo, se transforma en emblemático para la política habitacional chilena, recibiendo premios internacionales y nacionales. Las mujeres y el movimiento pobladores nos transformamos en un referente político, protagonistas que hemos ido construyendo una organización con sensibilidades y aspectos que generalmente no son parte de los movimientos, debido a las características políticas que tienen, con la cotidiana masculinización de los liderazgos como ejemplo concreto.

Siendo mujeres en un contexto muy machista y patriarcal, nos sentimos plenamente orgullosas de los procesos que hemos vividos, de nuestro aporte al desarrollo de la ciudad y también a los grandes ejes que han marcado nuestro trabajo; la solidaridad, la tolerancia, el respeto y el permitirnos soñar junto a los varones de nuestra organización que han renunciado a ciertos privilegios para acompañarnos en esta gran tarea que es, humanizarnos y lograr la dignidad que todas y todos merecemos.