Columnas del Presidente

El río, un agente de integración

El río, un agente de integración

Opinión de Sergio Baeriswyl, presidente del CNDU.

26-11-2018

Por Sergio Baeriswyl, presidente del CNDU.

El reciente lanzamiento del proyecto Mapocho Río, es un esfuerzo importante por saldar varias deudas de la ciudad de Santiago. En primer lugar, devolver al Río Mapocho su dignidad urbanística, reconociendo que éste representa uno de los principales patrimonios naturales de Santiago.  Pero en segundo lugar, este proyecto puede saldar una deuda de la ciudad con los habitantes de Cerro Navia, que han visto como espectadores el desarrollo del Parque Fluvial Renato Poblete y tantos otros proyectos.

La Política Nacional de Desarrollo Urbano es muy clara en poner en el centro de sus objetivos la calidad de vida de las personas, y sin duda son los espacios públicos, las plazas y los parques, los principales agentes de transformación y mejoramiento de la vida de los ciudadanos. En la actualidad los indicadores de calidad de vida urbana, muestran que Santiago, al igual que la mayoría de las ciudades chilenas, no supera los 4 m2 de área verde por habitante, y si esto es ya muy bajo en comparación con estándares internacionales, su distribución en la ciudad acentúa injustamente las diferencias. Barrios consolidados de la capital pueden alcanzar un estándar por sobre 10 m2 por habitantes y otros barrios, en tanto, no superar los 2 m2 por habitante, siendo estos últimos, habitualmente habitados por familias más vulnerables.

El desafío en la búsqueda de ciudades más equilibradas y justas, es un aspecto central en las preocupaciones del CNDU. En la actualidad esto se expresa en el trabajo de grupos integrados por académicos, especialistas, profesionales y representantes de organizaciones comunitarias dedicados a promover una mayor integración social en la ciudad y otro grupo de trabajo, dedicado a proponer medidas para lograr una densificación más equilibrada. Ambos objetivos son centrales en la Política Nacional de Desarrollo Urbano. En este contexto, la recuperación del río Mapocho en toda su extensión, integrará diferentes comunas, diferentes grupos sociales, diferentes barrios y puede transformar esas diferencias en sana diversidad, más identidad y menos segregación para Santiago.

La necesidad de crear nuevos espacios para la recreación, el descanso y el esparcimiento tributará en una mejor ciudad, pero el desafío es grande. En efecto, la necesidad de contar con planes regionales para la habitación de nuevos parques y la urgencia de recuperar espacios simbólicos como las riberas de ríos, lagunas y bordes costeros en las ciudades regionales, significará un cambio significativo, que desde el CNDU observamos con gran optimismo.