Gobierno de Chile

Consejo Nacional de Desarrollo Urbano

Diversidad cultural e inmigración en las ciudades chilenas

 

inmigrantes

Hacia Hábitat III:

Diversidad cultural e inmigración en las ciudades chilenas

Autora

Rosario Palacios, Socióloga

Secretaría Ejecutiva Consejo Nacional de Desarrollo Urbano

La próxima conferencia de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible, Conferencia Hábitat III, pondrá su énfasis en la agenda necesaria para lograr ciudades sustentables. Era esperable que en la discusión experta que se está desarrollando de manera previa a la reunión de octubre en Quito, uno de los temas centrales sea la diversidad cultural. ¿Cómo lograr ciudades inclusivas, que acojan una gama enorme de formas de habitar, moverse y usar la ciudad? En Chile, el aumento de la inmigración, sin alcanzar ésta aún números significativos en comparación a otros países de la OCDE, ya está diversificando las prácticas culturales en muchas de nuestras ciudades. La forma desigual en que se han distribuido los inmigrantes en el territorio nacional hace que la mayoría se concentre en pocas ciudades, lo que ha dado pie para visualizar algunos de los desafíos que en el ámbito de la vida cotidiana, la convivencia y la cohesión social presenta el fenómeno migratorio.

Según la Organización Internacional para las Migraciones (IOM) la mayoría de los migrantes se trasladan a áreas urbanas, donde buscan nuevas oportunidades. Si bien en Chile la mayor parte de los inmigrantes son migrantes económicos y no refugiados (es decir, no son perseguidos por su raza, religión, nacionalidad o membresía de un grupo social o político particular), muchos de ellos llegan al país en situaciones de alta precariedad. Aquellos que no tienen documentos legales son vulnerables al abuso, la explotación, el arresto y la detención; están restringidos en su movilidad y enfrentan severas dificultades para acceder a la justicia, el trabajo, la vivienda y servicios de educación y salud. Incluso aquellos que sí tienen papeles sufren por la falta de información y la complejidad de los trámites burocráticos, lo que les impide integrarse a la vida social y contribuir al desarrollo de nuestras ciudades de manera eficaz.

La planificación urbana puede ser una herramienta para la inclusión de los inmigrantes si es que se orienta a dotar de adecuados servicios, oportunidades, lugares y regulaciones para que estos grupos puedan desplegar sus capacidades, recursos y creatividad en nuestras ciudades. Es necesario pensar ciudades y barrios con inmigrantes, lo que implica diseñar espacios públicos de encuentro, viviendas adecuadas a nuevas dinámicas de habitar y hogares de número cambiante, áreas comerciales innovadoras e infraestructura de servicios accesible, entre otros. La postura internacional, de manera mayoritaria, promueve la perspectiva de la inclusión y la búsqueda de justicia e igualdad para los inmigrantes, de manera que ellos participen de la vida social y no se vean forzados a buscar soluciones fuera de la legalidad, y en esta línea la planificación urbana no puede quedarse atrás.

Como país, el primer paso que debemos dar para integrar a los inmigrantes al desarrollo de nuestras ciudades es reconocerlos como potenciales contribuidores a la vida social, económica y cultural. Hoy, en cambio, en muchas ocasiones los inmigrantes son tratados como limitantes en lugar de recursos para el desarrollo. La investigación al respecto confirma que la inmigración energiza los mercados de trabajo y genera nuevas demandas por bienes y servicios, alienta la innovación y dinamiza los centros urbanos. En las ciudades chilenas donde se concentra la inmigración, ya podemos ver la contribución que los inmigrantes significan en términos de fuerza de trabajo, nuevos emprendimientos y prácticas económicas innovadoras. Los inmigrantes pueden ser claves para el desarrollo urbano, el crecimiento y la sustentabilidad económica si se construyen las condiciones urbanas y legales necesarias.

Los municipios son actores claves en hacer posible la acogida de la población inmigrante ya que a ellos recurren los recién llegados en búsqueda de servicios, vivienda e infraestructura y es a nivel local donde se comienzan a visualizar los problemas relacionados con la falta de oferta. También, es ahí donde aparecen los conflictos asociados a choques culturales, racismo y discriminación social. Es importantísimo que los municipios se incorporen a las políticas migratorias y sean actores claves en la recepción e integración de los inmigrantes. Para ello necesitan apoyo del nivel central tanto en recursos monetarios como en capital humano. Los municipios que en Chile reciben una población migrante significativa se ven sobrepasados por la demanda y esta estrechez de recursos también incita la odiosidad de parte de los habitantes antiguos que perciben sus espacios públicos y servicios como invadidos por extraños. La inclusión de la temática de la inmigración en la planificación urbana es vital para que las localidades sean capaces de responder a los desafíos físicos, sociales y económicos que este fenómeno presenta. Asimismo, la inclusión de los inmigrantes en los procesos participativos para la planificación urbana es necesaria para que las acciones, proyectos y programas que se promuevan sean sustentables e inclusivos.