Gobierno de Chile

Consejo Nacional de Desarrollo Urbano

2016, el despertar de las ciudades

 

santiago - la tercera

Columna La Tercera

Luis Eduardo Bresciani, presidente Consejo Nacional de Desarrollo Urbano.

Después de un difícil año 2015 para las ciudades, representado por la especulación en Machalí que debilitó la credibilidad de nuestro sistema de planificación urbana, y los desastres de Copiapó, Chañaral y Coquimbo, los que afectaron a cientos de familias, el 2016 puede ser un año para enmendar la ruta y preocupación política por los dramáticos efectos que tiene el desarrollo de nuestras ciudades sobre la equidad e integración social, la participación y la democracia, la sustentabilidad ambiental, la innovación y el desarrollo económico.

Hay tres hechos que debieran ayudarnos a repensar este año la prioridad que como sociedad le damos a la calidad de vida de nuestras ciudades.

Primero, el 2016 comienza con el anuncio de que el arquitecto chileno Alejandro Aravena recibirá durante el mes de abril el Premio Pritzker, el llamado premio Nobel de la Arquitectura. La relevancia global de este premio no solo radica en los méritos personales de Alejandro Aravena, sino también en las razones por las cuales el jurado internacional lo ha premiado, al decir que él representa a nivel mundial “una nueva generación de arquitectos con una comprensión holística del entorno construido y ha demostrado claramente la capacidad de conectar la responsabilidad social, las demandas económicas, el diseño del hábitat humano y la ciudad”. Se premia a un chileno por recordarle al mundo que la construcción de los espacios urbanos que habitamos tiene un profundo rol social y político, lo que debiera ser nuestro sello nacional.

En segundo lugar, en el mes de octubre se realizará la conferencia mundial de Naciones Unidas Habitat III. Aunque es la tercera conferencia mundial sobre asentamientos humanos en los últimos 60 años, es primera vez que el centro de los compromisos de los estados será el acceso a la calidad de vida en ciudades y no solo el acceso a una vivienda, como fue en reuniones pasadas. El mundo debatirá acuerdos para los próximos 20 años de cara a las tensiones de un planeta con intereses urbanos y mayoritariamente desigual, discusion en la cual Chile será protagonista al ser uno de los diez países miembros del bureau organizador de la conferencia. Qué diremos en esa conferencia será vital.

Por último, el 23 de octubre se realizarán nuevas elecciones municipales, en las cuales las demandas locales debieran tener una renovada importancia. La creciente diversidad de movimientos políticos, el voto voluntario y una esperada reducción del gasto electoral, debiera llevarnos a concentrarnos en la calidad de las propuestas de mejoramiento urbano que cada postulante a alcalde pueda construir. No puede darnos lo mismo qué piensan los candidatos sobre nuestras ciudades.

Así, no hay mejor año que el 2016 para transformar estas expectativas en hechos. Por eso, tal como en 2015 entregamos a la Presidenta nuevas políticas de suelo para la integración social, en los próximos meses el Consejo Nacional de Desarrollo Urbano entregará al Ejecutivo las propuestas de cambios que se deben realizar a la institucionalidad de las ciudades y su planificación para garantizar ciudades más justas y sustentables, creando las bases para poner el desarrollo urbano al centro de las agendas políticas y sociales.